Thursday, October 1, 2015

[ Monitoring ]

En teoría faltan seis semanas para que podamos vernos, aunque a partir de ahora podrías aparecer en cualquier momento. Tu cuarto está sin hacer, tu cuna es de momento una maraña de madera blanca; nuestros libros cubren el suelo de lo que pronto ha de ser tu espacio. Somos padres indignos. 

*


Ayer, en el hospital, ese sitio blanco y lejano donde vamos a pesarnos, medirnos, mostrarnos, abrirnos de piernas, informarnos, yacer en la oscuridad sin hacer más preguntas de las establecidas en el protocolo, en fin, ayer, en el hospital, tuve miedo de que te hubiera pasado algo. Las hipocondrías son más o menos llevaderas cuando eres una sola persona, pero desde que somos dos es un sentimiento insoportable. Así que, preocupada por ese líquido extraño que cubría el algodón, pedí ayuda a la enfermera y decidieron conectarme y hacer lo que llaman un "monitoring". Así pude yacer casi tres cuartos de hora en la sala fisiológica, que es donde me gustaría tenerte, eso es, si la intensidad no es demasiado fuerte, si conseguimos sobreponernos a la muerte y todo va bien. Durante media hora estuve escuchando tus latidos, que oscilaban entre las 130 y las 160 pulsaciones por minuto. 







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